Las acciones preferentes representan una categoría de instrumentos financieros que se sitúan en un punto intermedio entre las acciones ordinarias y los bonos. Debido a su naturaleza híbrida, ofrecen a los inversores una vía para obtener rentabilidades estables, similares a las de la renta fija, sin renunciar por completo a la calidad de copropietario de una empresa. En este artículo, analizaremos en detalle sus características principales, los diferentes tipos que existen en el mercado y cómo se comparan con las acciones comunes para ayudarle a determinar si este activo encaja en su estrategia de inversión.
Conceptos básicos y naturaleza híbrida
Para comprender las acciones preferentes, es fundamental entender su posición en la estructura de capital de una empresa. Se consideran instrumentos híbridos porque combinan elementos de propiedad con elementos de deuda. Al adquirir estas acciones, el inversor se convierte en accionista, lo que le otorga una participación en el patrimonio de la entidad. No obstante, sus derechos y beneficios están estructurados de manera que priorizan el flujo de caja sobre la participación en la toma de decisiones.
A diferencia de los bonos, que son instrumentos de deuda donde el inversor es un acreedor, las acciones preferentes otorgan la condición de socio. A diferencia de las acciones ordinarias, que están diseñadas para captar capital con el fin de impulsar el crecimiento y la expansión a largo plazo, las acciones preferentes suelen emitirse para atraer a inversores que buscan ingresos recurrentes y una menor exposición a la volatilidad del mercado.
Diferencias clave con las acciones ordinarias
La distinción entre las acciones preferentes y las acciones ordinarias se basa principalmente en tres pilares: el reparto de dividendos, los derechos políticos y el orden de prelación en caso de insolvencia.
En cuanto a los dividendos, los accionistas preferentes tienen prioridad absoluta en el cobro. Esto significa que, antes de que la empresa pueda repartir cualquier beneficio a los accionistas ordinarios, debe cubrir los pagos acordados para los preferentes. Estos dividendos suelen ser fijos y regulares, basados en un valor nominal, lo que aporta una predictibilidad similar a la de un cupón de bono. Por el contrario, los dividendos de las acciones ordinarias son variables y dependen directamente de la rentabilidad neta y las decisiones del consejo de administración.
Los derechos políticos son otra diferencia fundamental. Los accionistas ordinarios poseen el derecho a voto, lo que les permite participar en las asambleas generales, elegir a los miembros del consejo de administración y decidir sobre cambios estructurales en la empresa, como fusiones o modificaciones de estatutos. Los accionistas preferentes, por lo general, carecen de estos derechos, sacrificando la influencia en la gestión a cambio de una mayor seguridad en el cobro de beneficios.
Finalmente, en un escenario de quiebra o liquidación de activos, la posición de los accionistas preferentes es superior a la de los ordinarios. Aunque siempre cobran después de que se hayan pagado las deudas a los acreedores (bancos, proveedores, etc.), tienen una orden de prelación que les asegura una mayor protección del capital residual antes de que los accionistas ordinarios reciban algo.
Tipos de acciones preferentes en el mercado
No todas las acciones preferentes son iguales; su estructura varía dependiendo de las necesidades del emisor y las expectativas del inversor. Existen cuatro tipos principales que definen cómo se comporta el activo en diferentes situaciones:
Acciones preferentes acumulativas En este modelo, si una empresa no dispone de fondos suficientes para pagar los dividendos en un periodo determinado, estos no se pierden. La empresa queda obligada a acumular los pagos pendientes y a liquidarlos en el futuro, antes de repartir cualquier beneficio a los accionistas ordinarios. Esto proporciona una capa adicional de seguridad para el inversor que busca ingresos constantes.
Acciones preferentes participantes Estas acciones ofrecen una ventaja adicional: permiten al accionista preferente recibir un dividendo extra si la empresa alcanza ciertos niveles de beneficios extraordinarios o si hay un excedente significativo de activos en una liquidación. Es una forma de combinar la prioridad de la renta fija con una pequeña participación en las ganancias excepcionales de la empresa.
Acciones preferentes convertibles Son instrumentos que otorgan al titular la opción de canjear sus acciones preferentes por un número específico de acciones ordinarias en una fecha futura o bajo condiciones predeterminadas. Esta característica atrae a inversores que buscan una renta fija inmediata pero desean tener la posibilidad de beneficiarse de una futura revalorización del capital de la empresa.
Acciones preferentes rescatables En este caso, el emisor de las acciones tiene el derecho de recomprar las acciones al inversor a un precio y en una fecha específicos. Esto permite a la empresa devolver el capital a los inversores preferentes para fortalecer su balance o cambiar su estructura de capital, mientras que el inversor recibe un pago predefinido.
Análisis de riesgos y beneficios
Para decidir si las acciones preferentes son una inversión más segura que las acciones comunes, es necesario evaluar los beneficios y las limitaciones de cada una de forma equilibrada.
Las ventajas de las acciones preferentes incluyen la obtención de ingresos estables y predecibles, una prioridad clara en el reparto de beneficios y una menor volatilidad de precio. Al no depender tanto de la apreciación del capital, estas acciones tienden a mantener su valor de forma más constante frente a las fluctuaciones del mercado. Además, ofrecen una protección superior en escenarios de insolvencia.
Sin embargo, estas acciones presentan desventajas significativas. Al carecer de derechos de voto, el inversor no tiene voz en la dirección de la empresa. Asimismo, existe un techo en la rentabilidad, ya que el inversor difícilmente se beneficiará de un crecimiento explosivo en el valor de la empresa, a diferencia de lo que ocurre con las acciones ordinarias. También es posible que la liquidez sea reducida en ciertos mercados secundarios y que, en casos de crisis severa, los dividendos sean suspendidos si no hay flujo de caja suficiente.
Por su parte, las acciones ordinarias ofrecen un potencial de plusvalía mucho más elevado y derechos de información y suscripción. No obstante, conllevan un mayor riesgo, ya que los accionistas ordinarios son los últimos en la cola de pagos en caso de quiebra y están más expuestos a la volatilidad de las noticias macroeconómicas.
Evaluación y selección según el perfil del inversor
La elección entre estos activos depende directamente de los objetivos y la tolerancia al riesgo del inversor. Cada tipo de acción requiere un análisis técnico diferente para una toma de decisiones informada.
Para analizar una acción ordinaria, el inversor debe centrarse en indicadores de crecimiento y rentabilidad como el beneficio por acción (BPA o EPS), el ratio precio/beneficio (PER), la rentabilidad sobre el capital (ROE) y la volatilidad histórica (beta). El objetivo aquí es identificar empresas con capacidad de expansión.
Para evaluar una acción preferente, el análisis debe priorizar la tasa de dividendo fija, el riesgo de impago basado en el flujo de caja real de la empresa, el nivel de deuda existente y la posición exacta en la estructura de capital para la liquidación. También es crucial revisar las cláusulas de convertibilidad y el volumen negociado en el mercado secundario.
En resumen, el perfil del inversor determina la estrategia óptima:
- Perfil conservador: Suele optar por las acciones preferentes. Su objetivo es preservar el capital y generar una renta fija recurrente, buscando activos que se comporten de manera estable.
- Perfil agresivo o de crecimiento: Prefiere las acciones ordinarias. Estos inversores están dispuestos a aceptar una mayor volatilidad a cambio de la posibilidad de obtener altas rentabilidades por apreciación de capital a largo plazo.
- Perfil equilibrado: Utiliza una combinación de ambas. Al incluir acciones preferentes en su cartera, puede amortiguar las caídas del mercado gracias a la prioridad de sus dividendos, mientras que las acciones ordinarias le permiten capturar las subidas y el crecimiento del mercado de valores.
Si desea empezar a invertir en acciones preferentes hoy mismo, el primer paso es abrir una cuenta en una plataforma de corretaje que ofrezca acceso a mercados de renta variable y revisar los fondos indexados que incluyan este tipo de activos, lo cual puede ser una forma eficiente de diversificar la exposición inicial.
Aviso: El contenido de este artículo tiene fines exclusivamente informativos y educativos. En ningún caso constituye asesoramiento financiero, legal o fiscal personalizado. Antes de tomar cualquier decisión de inversión o ahorro, consulta con un profesional cualificado o entidad acreditada.






