Bloque de latón iluminado destaca al inicio de una hilera de bloques de piedra.

Cómo funcionan las acciones preferentes y sus características

Las acciones preferentes representan un instrumento financiero híbrido que combina características de la renta fija y la renta variable. A diferencia de las acciones ordinarias, estas ofrecen a los inversores ciertos privilegios, como la prioridad en el cobro de dividendos y en la distribución de activos en caso de liquidación. El objetivo de este artículo es explicar detalladamente qué son, cómo funcionan y cuáles son sus ventajas y limitaciones, permitiendo al lector comprender su papel en la estructura de capital de las empresas y su valor para la inversión a largo plazo.

¿Qué son exactamente las acciones preferentes?

Las acciones preferentes son títulos de propiedad parcial de una compañía que se sitúan en un punto intermedio del espectro de inversión. Se consideran híbridos porque, por un lado, ofrecen un rendimiento más predecible y estable (similar a un bono o un préstamo), y por otro, representan capital propio de la empresa (similar a una acción ordinaria).

La principal distinción radica en que el accionista preferente recibe dividendos que suelen estar fijados en el momento de la emisión del título. Mientras que los accionistas ordinarios dependen de las políticas de remuneración y de la obtención de beneficios netos para recibir una parte de las ganancias, los poseedores de acciones preferentes tienen un derecho prioritario. Esta estructura les otorga una seguridad mayor en la distribución de beneficios, aunque a cambio limitan su participación en el crecimiento exponencial del valor de la empresa.

Estructura de dividendos y derechos de prioridad

El funcionamiento de las acciones preferentes se basa fundamentalmente en la jerarquía de derechos. El pago de dividendos es la característica más relevante: estos se deben liquidar antes que cualquier dividendo destinado a los accionistas comunes. Esta prioridad asegura un flujo de ingresos más regular para el inversor, lo que las hace atractivas para perfiles que buscan estabilidad.

En situaciones de insolvencia o liquidación de la sociedad, la posición del accionista preferente también es privilegiada. Tienen derecho a cobrar sobre los activos de la compañía antes que los accionistas comunes. No obstante, es importante destacar que este derecho es secundario respecto a todos los acreedores de la empresa (bancos, proveedores y otros债holders). En resumen, el accionista preferente está por encima del accionista ordinario, pero por debajo de cualquier obligación de deuda.

Participación corporativa y mercados de negociación

Tres profesionales de finanzas colaboran analizando un modelo de inversión en una sala de reuniones corporativa.

A diferencia de las acciones ordinarias, las acciones preferentes generalmente no otorgan derecho de voto en las juntas de accionistas. Esto significa que, aunque el inversor es un copropietario, no puede participar directamente en las decisiones estratégicas de la organización, como la elección de la junta directiva o la aprobación de fusiones.

En cuanto a su comercialización, estas acciones no suelen cotizar en las bolsas de valores tradicionales donde se negocian las acciones comunes. En su lugar, se suelen negociar en mercados organizados específicos. Un ejemplo es la Asociación de Intermediarios de Activos Financieros (AIAF), un espacio diseñado para la negociación de instrumentos que requieren un tratamiento diferenciado debido a su naturaleza híbrida.

Aplicaciones en la estrategia de financiación corporativa

Para las empresas, la emisión de acciones preferentes es una herramienta estratégica para captar capital sin aumentar el ratio de deuda sobre capital. Esto es fundamental porque, al ser capital propio, no se consideran una deuda bancaria, lo que mejora el perfil crediticio de la organización.

En el sector de las instituciones financieras, estas acciones son una fuente común de capital Tier 1. Esto permite a los bancos satisfacer los requisitos regulatorios de solvencia sin necesidad de diluir a los accionistas comunes mediante la emisión de acciones ordinarias. Además, para estas entidades, la emisión de acciones preferentes suele representar una fuente de financiación con un coste de interés menor que los préstamos interbancarios tradicionales.

Valoración y sensibilidad a las tasas de interés

Balanza de latón equilibrando certificados de acciones frente a un peso metálico en un escritorio.

La valoración de las acciones preferentes de perpetuidad y no convertibles se basa en el cálculo del valor presente de sus dividendos futuros. Para determinar su valor, se divide el dividendo anual establecido por la tasa de descuento o rendimiento requerido por el mercado.

Por ejemplo, si una acción tiene un valor nominal de 100 € y ofrece un dividendo anual del 9 %, pero la tasa de rendimiento exigida por los inversores para activos similares es del 12 %, el valor de mercado de esa acción sería de aproximadamente 75 €. Debido a esta estructura, el precio de las acciones preferentes tiene una relación inversa con las tasas de interés. Si los rendimientos de otros instrumentos similares suben de forma drástica, el precio de las acciones preferentes puede bajar significativamente y mantenerse en niveles bajos durante mucho tiempo, ya que no tienen una fecha de vencimiento que obligue a su recompra por parte del emisor.

Tipos de acciones preferentes y consideraciones fiscales

Existen diferentes clases de acciones preferentes que pueden ser emitidas por una misma compañía para diferentes rondas de financiación (como las series A, B o C), asignando derechos específicos a cada una. En el mercado estadounidense, se distinguen dos tipos principales:

  • Solo preferenciales: Se publican a perpetuidad, aunque pueden estar sujetas a una opción de compra por parte del emisor, y pagan una tasa de interés estipulada.
  • Preferenciales convertibles: Permiten al titular la opción de convertir sus acciones en acciones comunes (o de una filial) bajo condiciones específicas de fecha, precio o número de acciones.

Desde el punto de vista fiscal, en algunos contextos como el de Estados Unidos, las corporaciones que invierten en acciones preferenciales pueden disfrutar de ventajas que no están disponibles para el público general, como dividendos sujetos a tasas impositivas máximas menores en comparación con otros tipos de ingresos.

Ventajas, riesgos y limitaciones para el inversor

Invertir en acciones preferentes requiere entender un equilibrio entre seguridad y crecimiento. Entre sus principales ventajas destacan la prioridad en el cobro de dividendos, la posición preferencial en caso de bancarrota y una calificación de crédito superior a la de las deudas regulares por parte de las agencias calificadoras.

Sin embargo, el inversor debe considerar las siguientes limitaciones y riesgos:

  • Dividendos fijos: Al estar preestablecidos, el accionista no se beneficia de los crecimientos extraordinarios en el valor de la empresa que sí captan los accionistas ordinarios.
  • Liquidez limitada: Al no cotizar en las bolsas principales, su negociación puede ser menos frecuente, lo que las convierte en una inversión de mayor plazo.
  • Ausencia de voto: La falta de participación en las decisiones de la empresa puede ser una desventaja para quienes buscan influencia corporativa.
  • Riesgo de insolvencia: En el caso de las acciones preferentes de instituciones crediticias, estas no están cubiertas por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), lo que implica que el inversor podría perder su capital si la entidad emisora entra en quiebra.

Aviso: El contenido de este artículo tiene fines exclusivamente informativos y educativos. En ningún caso constituye asesoramiento financiero, legal o fiscal personalizado. Antes de tomar cualquier decisión de inversión o ahorro, consulta con un profesional cualificado o entidad acreditada.

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